¿Crees que tienes el Síndrome o la Maldición de Tita? Cuando dejas tu vida por cuidar a tu madre viuda.

la maldición de Tita

Reforzando los mandatos primarios

¿Crees que tienes el Síndrome o la Maldición de Tita?. Cuando dejas tu vida por cuidar a tu madre viuda.

 Tita por lo tanto será la hija pequeña de una madre viuda y bastante longeva que habrá sido “educada” y dirigida para estar ahí a disposición de su madre en el tiempo de viudedad. Compaginando los roles de hija, madre y pareja de hecho de su madre. Su vida social y el crecimiento personal serán relativamente pobres para no poner en peligro “el plan de acción” diseñado inconscientemente por la madre en los primeros meses de vida de la hija”.

 

Más bien parece una maldición que una patología. Está muy socializada y pasa como algo normal en nuestra sociedad, hasta que lo miras en perspectiva y vas desgranando todas las variables que concurren en estos casos. Durante tiempo busqué un nombre apropiado para este cuadro que presentan bastantes personas, que nunca vendrían a terapia por esta causa, pues para ellas no es más que “lo que me ha tocado en la vida”.

 

Buceé en la mitología griega y hasta en los mitos nórdicos sin encontrar descrito algo parecido a esto. Al final lo denominé “Síndrome o Maldición de Tita” por el personaje de la novela y de la película de Laura Esquivel “Como agua para chocolate”. En esta obra, Tita la protagonista, recibe el mandato de los labios de su madre María Elena que, conscientemente la prepara para su misión en la vida que será la de cuidarla hasta que ella muera.

 

Curiosamente la novela narra precisa y claramente una costumbre muy implantada en nuestra sociedad hasta hace más de un siglo, que trascendió a Latinoamérica y que en la actualidad sigue arraigada allá de una forma consciente. Sin embargo, aquí en España, la mayoría de los casos que he podido seguir son inconscientes, sin nada que pueda hacer pensar que existe una imposición concreta, consciente y verbal de la madre. Por lo que se hace más difícil que la persona afectada por la decisión de la madre su pueda negar o rebelar.

 

El Síndrome de Tita describe básicamente la vida de una persona, generalmente mujer y sobre todo la hija pequeña, que es la destinada a cuidar de su madre viuda durante toda la vida. ¿Verdad que así visto no parece que sea nada extraordinario? Tenemos tan incorporado y socializada la cultura ancestral de que “eso es lo que hay que hacer” o “que así es la vida”, que no nos paramos a mirar con un poco de detenimiento el desarrollo de la vida de estas personas.

 

Vamos a dar algún dato más. La elegida suele ser la hija pequeña, aunque he visto algunos casos en que el elegido es el hijo menor. Por la mayor frecuencia de mujeres hablaré en femenino, de hija o de Tita, aunque también puedan padecerlo hombres. Puede no ser la pequeña por haber sido tomada la decisión cuando la programación de los hijos estaba ya cerrada y llega después un hijo o hija no esperado. Por lo tanto, hay una decisión en la madre. Una decisión profunda e inconsciente que genera el desarrollo de todo un plan de acción para que “su deseo se cumpla”.

 

He visto casos en los que resulta probable que la decisión de la madre fuera tomada antes de la concepción e incluso que la búsqueda de ese bebé fuera con ese propósito. En otros casos durante el embarazo y otros en los primeros meses de vida, aunque como es lógico esto no es más que una especulación pues no contamos con las pruebas que demuestren cuándo ni cómo se tomó la decisión.

 

El plan de acción incluye muchas prohibiciones parentales que la hija introyecta e irá confirmando a lo largo de su vida. No se casará o fracasará en su/s matrimonios o con sus parejas. Desde la adolescencia irán sufriendo vivencias de pareja que hábilmente acompañadas por la madre irán ofreciendo aprendizajes para que Tita, poco a poco vaya haciéndose a la soltería y a vivir con la madre. En diferentes casos ha podido haber un conato de libertad, haciendo vida independiente pero cuando llega la llamada …

 

La inmensa mayoría de las Titas a las que he acompañado en psicoterapia, eran solteras y funcionarias o con un trabajo que no representaba competencia ante la madre. No había profesionales de vocación, de trabajos absorbentes, ni cargos relevantes. Las conclusiones ante esto van encaminadas a que está permitido tener un trabajo siempre y cuando  se pueda renunciar a él cuando la madre lo necesite.

frustración y tristeza

La hija se bloquea en su vida sin saber por qué.

En las personas afectadas por la Maldición de Tita la autoestima es baja o muy baja en general, sobre todo con respecto al área de pareja y a veces es también marcada en lo profesional. Visión negativa del futuro. Creencias limitantes que frustran posibles cambios personales. Prohibición de expresar emociones, sobre todo rabia. Mucha frustración y negatividad en sus vidas. He visto también un uso del alcohol significativo, aunque no llegaba a sobrepasar la mitad de los casos. Probablemente para intentar paliar una vida improductiva y frustrada.

 

Aparecen tres frentes donde la persona ve que su vida no progresa: el área de pareja, el área profesional y la relación con la madre – dificultad de independización de ella. Quizás por alguno de estos puntos puedan acudir a psicoterapia y comenzar un proceso para cambiar su vida. Cuando trabajamos con estos pacientes en psicoterapia en el Instituto Galene, acompañamos a nuestro paciente a trabajar con estos tres objetivos fundamentalmente.

 

Ahora viene lo más significativo. La madre siempre se queda viuda pronto. Quiero decir con esto que en la totalidad de los casos existió la muerte del padre y en algunos, más de 20 años de vida en viudedad. El padre muere, hasta ahí puede ser normal estadísticamente hablando. Los hombres mueren antes que las mujeres. Pero lo más importante aquí es que la Maldición de Tita se gesta cuando el padre está vivo y sano. En la mayoría de los casos al menos 15 ó 20 años antes de su muerte.

 

Tita por lo tanto será la hija pequeña de una madre viuda y bastante longeva que habrá sido “educada” y dirigida para estar ahí a disposición de su madre en el tiempo de viudedad. Compaginando los roles de hija, madre y pareja de hecho de su madre. Su vida social y el crecimiento personal serán relativamente pobres para no poner en peligro “el plan de acción” diseñado inconscientemente por la madre.

 

Tita llega a terapia por otro motivo ya que este tema es absolutamente desconocido para ella. En muchos casos el motivo de consulta fue ataques de pánico, una fobia u otros miedos profundos que se disparaban sin motivo aparente. Una vez en psicoterapia puede ser más fácil identificar que el detonante del miedo ha sido una línea roja traspasada: una acción que se salía de la senda marcada desde el inicio de su vida y que ponía en peligro el objetivo oculto del perverso plan. Algún ejemplo: Una relación de pareja que dura ya demasiado y que se está consolidando que amenaza la futura dedicación a la madre, un éxito profesional que pone en peligro su futura disponibilidad o algún paso de independización.

 

Una hipótesis de cómo se gesta la “Maldición de Tita”: María Elena (la madre) “sabe” que se quedará viuda y contacta a nivel inconsciente con un Miedo Existencial al abandono ante la perspectiva de quedarse sola tras la muerte del marido. La Niña o el Niño (Uno de los Estados del Yo de la personalidad, según el Análisis Transaccional) es el “Yo ejecutivo” de María Elena y traza un plan de supervivencia para conseguir la decisión “jamás me quedaré sola” desde el N1(el N1corresponde según el Análisis Transaccional al Niño del Niño, es decir a la parte de la personalidad más arcaica y donde se fijan los conflictos y los miedos más primarios). De manera inconsciente busca una solución y la encuentra. Tita le asegurará la protección afectiva necesaria a su Niña desamparada.  Solo hace falta engendrarla y educarla adecuadamente para ese fin.

José Zurita Díaz

 

Me interesan mucho vuestros comentaros sobre la Maldición de Tita. Si te sientes identificad@ con esta situación o conoces a alguien que podría verse reflejado, puedes escribirme a tita@elfactoremocional.es La idea es poder realizar un grupo de trabajo informativo primero y terapéutico después, con los que quieran explorar y/o resolver su situación. En principio podría ser online y después …ya veríamos.

José Francisco Zurita

Estudié medicina porque quería ayudar a las personas a dejar de sufrir y mejorar sus vidas. Trabajando ya como médico, hace más de treinta años, en una comunidad terapéutica de toxicómanos, me di cuenta de que mis pacientes necesitaban algo distinto a los medicamentos que yo podía recetar. Descubrí entonces la psicoterapia humanista y me formé en varias escuelas. Con los años creé una metodología propia: la Psicoterapia Humanista Integrativa, que ejerzo y enseño en el Instituto Galene. Trabajando con mis pacientes a nivel emocional profundo, siento que hago la medicina que siempre soñé hacer. Mi primer libro lo publiqué hace 25 años en España, México y Portugal, Te lo digo porque te quiero, que acabamos de actualizar y publicaremos de nuevo en España. Después vinieron Me gusta crecer a tu lado, Gosto de fazer amor y, ya en colaboración con mi mujer, Macarena Chías, El duelo terapéutico y EmocionArte con los niños. Hace ya 14 años fundamos la revista de psicoterapia electrónica Bonding, ahora reconvertida en blog, que dirijo y en la que escribo mensualmente. Desde el mes de mayo de 2016 colaboro publicando los artículos de este blog en El Huffingtonpost.

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