Vida. ¿Me gusta realmente mi vida?

siempre hay un oasis al final del camino

proceso para cambiar mi vida

Vida. ¿Me gusta realmente mi vida?, ¿quiero que algo cambie? Piensa si te has hecho estas preguntas alguna vez. Si reflexionas seriamente sobre ellas, a veces pueden dar miedo pues las respuestas te podrían llevar a sitios desconocidos o cuando menos incómodos.

Alguien normal, que lleva una vida corriente, con sus momentos felices y sus problemas, como todos. Cada día es diferente, aunque haya una rutina de fondo que, por un lado es un poco aburrida y por otro aporta una estabilidad deseable y tranquilizadora. Todo marcha por unos cauces aceptables. Ante la pregunta ¿eres feliz? La respuesta, con dudas, es un ¡psssi! Afirmativa, pero con un deje de “no me lo creo del todo”.

Podemos estar describiendo a una gran parte de las personas de nuestro entorno que llevan una existencia tranquila y … ¿anodina?. No tienen grandes metas, salvo llegar a fin de mes, tomarse unas cañas, no olvidarse de determinados cumpleaños, mantener el trabajo, ….

Hasta ahí, probablemente no emergería ningún problema aparente. Esta persona continuaría su existencia en una supuesta calma. No habría una llamada de atención, no pediría ayuda terapéutica, no se pondría a explorar su interior ni a cuestionarse su vida. El más que probable vacío interno y falta de metas en la vida, se pueden tolerar mucho mejor que algunos miedos que, cuando aparecen disturban a la persona y a su entorno. Por esto se aceptan calladamente y la existencia continúa.

Los seres vivos tienden a la estabilidad. En aras de mantener ese estado estable, cuando se consigue, es difícil que queramos mover algo que haga peligrar lo conseguido. En muchas ocasiones esa estabilidad se logra dejando atrás sueños, avances en la vida, salud, disfrute, deseos de mejora, crecimiento, …. Los miedos a perder esa estabilidad, tan costosamente conseguida nos atan al NO cambio, a la renuncia y al conformismo.

Otro grupo de personas sí que acuden a buscar una ayuda de diferente índole. Saben que les pasa algo, aunque no sepan qué. Necesitan que algún profesional les acompañe a encontrar una paz que ahora perciben que está muy lejos. Ya sea a través de síntomas físicos, psicológicos o emocionales, aparecen alteraciones en su presente, llamadas de atención que, en este caso al menos, no han sido tapadas con un parche y olvidadas. En este caso actúan y piden ayuda profesional. Así, inician un proceso de psicoterapia que les ayudará a tomar las riendas de su vida y resolver los conflictos del pasado, que estaban marcando la dirección y los contenidos de sus vidas. Llevo muchos años dirigiendo el Instituto Galene de Psicoterapia y he visto muchos casos en los que el proceso  de psicoterapia humanista integrativa ha llevado a muchas personas a tener una vida plena y feliz.

La reflexión que como personas podemos hacernos es, ¿qué quiero para mi vida?, ¿tengo la vida que quiero para mí?, ¿soy feliz con mi vida tal cual es?, ¿me gusta realmente mi vida?, ¿quiero que algo cambie? La mayoría de personas si llegan a cuestionarse de esta manera, taparían las respuestas con un ….”cuando consiga ese trabajo…”, “si me tocara la lotería…”, “cuando sea madre o padre…”, “cuando tenga una pareja….”, u otras frases con condicionales  en futuro que vendrán mágicamente a cambiar mi vida. Eso no pasará. El cambio no llegará por sí solo. Desafortunadamente somos como somos y si queremos cambiar de verdad, tendremos que realizar un proceso tan profundo y complejo, que la mayoría de las veces solo se consigue con ayuda profesional.

José Francisco Zurita

Estudié medicina porque quería ayudar a las personas a dejar de sufrir y mejorar sus vidas. Trabajando ya como médico, hace más de treinta años, en una comunidad terapéutica de toxicómanos, me di cuenta de que mis pacientes necesitaban algo distinto a los medicamentos que yo podía recetar. Descubrí entonces la psicoterapia humanista y me formé en varias escuelas. Con los años creé una metodología propia: la Psicoterapia Humanista Integrativa, que ejerzo y enseño en el Instituto Galene. Trabajando con mis pacientes a nivel emocional profundo, siento que hago la medicina que siempre soñé hacer. Mi primer libro lo publiqué hace 25 años en España, México y Portugal, Te lo digo porque te quiero, que acabamos de actualizar y publicaremos de nuevo en España. Después vinieron Me gusta crecer a tu lado, Gosto de fazer amor y, ya en colaboración con mi mujer, Macarena Chías, El duelo terapéutico y EmocionArte con los niños. Hace ya 14 años fundamos la revista de psicoterapia electrónica Bonding, ahora reconvertida en blog, que dirijo y en la que escribo mensualmente. Desde el mes de mayo de 2016 colaboro publicando los artículos de este blog en El Huffingtonpost.

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2 Responses

  1. Alfredo Paredes dice:

    Es curioso porque leyéndole, me venían numerosos ejemplos de conocidos incluso llegando a sentirlo como la norma…
    Para mí tiene mucha relación lo que cuenta con la típica queja ser bar o en el trabajo…ese desear que sea viernes o vacaciones o simplemente las 18h para volver a casa…
    Creo que hay tanta gente dejando pasar el tiempo de sus vidas… Y mucha parte por lo que cuenta puede tener relación con el miedo? No sé si para usted tiene relación lo que nos da miedo con el tipo de trabajo o familia que tenemos…
    Un saludo

    • José Francisco Zurita dice:

      Estoy convencido de que lo que está por debajo es el miedo. Puede ser miedo al tipo de trabajo como dice, a la familia o los propios miedos profundos que a veces son inconscientes.
      Muchas gracias por su comentario.
      Un cordial saludo

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