Los grupos de WhatsApp: ¿bendición o suplicio?

WhatsApp

Todos o casi todos recibimos mensajes por WhatsApp en nuestros teléfonos móviles. Pueden ser un verdadero suplicio o una maravilla. Hay un inmenso abanico de posibilidades entre medias de sus dos extremos. Tenemos que aprender a convivir con los nuevos métodos y tecnologías que se están estableciendo en nuestra vida. WhatsApp es un invento formidable, ha revolucionado la comunicación entre personas haciéndola gratuita, accesible, fácil, versátil, cómoda y no invasiva. Es por eso que viene para quedarse, al menos hasta que otro invento la reemplace, transformado la forma de manejar el teléfono y la comunicación entre muchos millones de personas.

Si hablamos de los mensajes individuales casi todo son ventajas para las dos partes. No invaden como una llamada de teléfono podría hacerlo. Se leen cuando podemos dedicarle su tiempo. Al sumarse a la escritura de mensajes de texto otras  herramientas de comunicación como son los emoticonos o los mensajes de voz, se completa mucho el uso que podemos dar a esta exitosa app.

La inmediatez es una ventaja, aunque a veces nos pueda agobiar por sentir que debemos responder al instante.  Cada cual debe tomarse su tiempo para contestar, así evitaremos errores de respuesta que mas adelante podríamos lamentar. Generalmente sabemos si el receptor del mensaje lo ha recibido y leído gracias al doble check, las dos líneas que pasan del gris al azul cuando el mensaje se abre en destino. También si está en línea y cuando abrió la aplicación por ultima vez. A veces podemos pensar que estamos demasiado expuestos por que la app dé demasiada información al del otro lado, si fuera así siempre podemos ir a configuración – privacidad y desde ahí configurarlo como queramos.

La comunicación y en concreto los mensajes de Whatsapp cada vez ocupan más tiempo en nuestras vidas. Ya ha entrado en el cine y hasta en el teatro la necesidad de incluirlo de forma visible para que el espectador pueda seguir lo que se dice en los mensajes para no perderse parte del contenido de la obra.

En psicoterapia también es frecuente que en la sesión se relate lo “hablado con alguien” poniendo tonos de voz, a veces gritos y después de preguntarle yo a mi paciente que cuando se vieron, responderme que esa conversación fue por whatsapp. Los tonos utilizados en la narración, a mi me darán mucha información acerca del origen del conflicto que estamos tratando.

Hablemos de los Grupos de Whatsapp. Hay de muchos tipos y con diferentes funciones. No todos los grupos son iguales, naturalmente. Desde el grupo de amigotes que solo lo quieren para reírse, entretenerse enviándose chistes, videos, etc. donde vale casi todo, hasta el grupo de un grupo de compañeros de trabajo formal donde tan solo se deben incluir citas o información profesional que interese a todo el grupo. Entre medias hay un sin fin de posibles grupos con funciones distintas.

Es frecuente recibir en un grupo cualquier mensaje descalificador de algún personaje publico, político, … Por respeto a todos los miembros del grupo esos mensajes no deben ser enviados al grupo. Es muy común la creencia de “que todos piensan como yo” y nada más lejos de la realidad. Dar por hecho que meter a Dios en los mensajes no puede molestar a nadie, es una falta de respeto. Criticar a un político determinado también.

Creo que sería muy bueno crear unas reglas de cortesía para los mensajes de Whatsapp y concretamente para los grupos. Mi propuesta es la siguiente:

Normas o reglas de cortesía de los grupos de Whatsapp. 

  1. Lo primero es saber la función del grupo y respetarla.
  2. Respeto a los demás. No tocar temas que puedan violentar a un miembro del grupo por sus creencias.No hacer adoctrinamiento.
  3. En el grupo estamos todos. Usar solo el grupo para temas que sean de interés general para todo el grupo. No incluir temas personales, para eso usar un chat privado.
  4. Pensar antes de pulsar el botón de enviar.
  5. No criticar a nadie ni difundir rumores.
  6. Escribir solo lo necesario. No sobredetallar. Hay temas que se escriben por mail o se hablan por teléfono. No enviar cada frase en un mensaje.
  7. No cortar un mensaje que requiera felicitaciones, consuelo o reconfortamiento. Esperar un tiempo a que pase esa comunicación antes de abrir una nueva.

Lo verdaderamente curioso es que después de pensar sobre estas reglas podemos ver que se resumen en una fundamental: Respeto a los demás.

El Whatsapp como las demás herramientas que se van estableciendo en nuestra forma de vivir nos marcan un desarrollo evolutivo. De cómo las usemos dependerá el signo de nuestra propia evolución. La pólvora se inventó para hacer fuegos artificiales y luego…. Será nuestra forma de utilización la que marque ese proceso de cambio de nuestra sociedad. Si no todos, una mayoría de personas podemos hacer de este un mundo mejor, aportando respeto y amor a los demás a través del Whatsapp o de cualquier otra forma antigua, moderna o futura de comunicación.

José Francisco Zurita

Estudié medicina porque quería ayudar a las personas a dejar de sufrir y mejorar sus vidas. Trabajando ya como médico, hace más de treinta años, en una comunidad terapéutica de toxicómanos, me di cuenta de que mis pacientes necesitaban algo distinto a los medicamentos que yo podía recetar. Descubrí entonces la psicoterapia humanista y me formé en varias escuelas. Con los años creé una metodología propia: la Psicoterapia Humanista Integrativa, que ejerzo y enseño en el Instituto Galene. Trabajando con mis pacientes a nivel emocional profundo, siento que hago la medicina que siempre soñé hacer. Mi primer libro lo publiqué hace 25 años en España, México y Portugal, Te lo digo porque te quiero, que acabamos de actualizar y publicaremos de nuevo en España. Después vinieron Me gusta crecer a tu lado, Gosto de fazer amor y, ya en colaboración con mi mujer, Macarena Chías, El duelo terapéutico y EmocionArte con los niños. Hace ya 14 años fundamos la revista de psicoterapia electrónica Bonding, ahora reconvertida en blog, que dirijo y en la que escribo mensualmente. Desde el mes de mayo de 2016 colaboro publicando los artículos de este blog en El Huffingtonpost.

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