Los efectos del miedo ambiental en los individuos

Lo que aprendemos en los primeros años de vida conforma la visión que tendremos del mundo. Todas las experiencias que vivimos en el escenario infantil, hasta los diez o doce años, son de crucial importancia para nuestro aprendizaje del mundo y para la estructura de lo que seremos de adultos. Cuando trabajo en psicoterapia, indago en la historia de mis pacientes acerca de los aspectos más trascendentales de su vida, para que él o ella pueda realizar los descubrimientos que llevarán a la resolución de sus conflictos.

El ambiente familiar, las emociones y las relaciones que se establecen dentro del escenario infantil son fundamentales en el desarrollo evolutivo de cada persona. Un escenario ideal: Madrid, 1978, unos padres que deciden traer a la vida a un bebé que nace sano. Ellos se aman y lo reciben con amor y confianza. Se respira estabilidad y equilibrio emocional en la familia nuclear y también en las de origen de los padres. Hay buena información y disposición tanto en los cuidados como en las necesidades del hijo y en la forma de cubrirlas. Hay coherencia entre lo que se dice, lo que se piensa, siente y actúa.

Necesitamos un ambiente de amor y confianza para un buen desarrollo psicoemocional. El problema es que no siempre es así. Podemos imaginar otro escenario bien diferente: Madrid, 1978, unos padres normales que se quieren traen al mundo a su segundo hijo. El padre es joyero y su mujer ama de casa. Hay buena relación en la familia hasta que atracan la primera vez en la joyería del padre. Comienza una época de consumo de heroína en Madrid y los yonquis crean una gran inseguridad por sus robos a la desesperada. Tras el segundo atraco, el padre acaba en el hospital con lesiones importantes. Esto hace que el miedo se instale en la familia. El timbre del teléfono asusta. La sirena de una ambulancia no pasa desapercibida. Un simple retraso crea un pico de angustia en la madre que los dos hijos incorporan. El miedo está presente en cada momento de la vida de todos hasta el momento presente en el que ya los dos hijos son adultos.

¿Cómo es la vida con miedo? ¿Cómo cambia la vida de unos hijos en la que el padre en vez de ser, por ejemplo, pastelero o maestro, es joyero, policía o militar? La personalidad será diferente. Las respuestas aprendidas ante lo cotidiano serán distintas en un caso que en otro.

Todos podemos hacer algo para mejorar nuestro entorno y así cambiarlo y que se vaya extendiendo el amor por el mundo. Así habrá más posibilidades de que más personas puedan dejar de sobrevivir y comiencen a vivir.

Un organismo puede vivir o sobrevivir. Cuando estamos en supervivencia, todas nuestras funciones psicofisiológicas internas estarán al servicio de la supervivencia, y no al servicio del crecimiento y maduración, ni del disfrute, el amor…. No habrá amor sino necesidad. No podemos recrearnos ante la vida si nuestro yo se siente amenazado de muerte. Y de niños necesitamos a los padres para sobrevivir. Si uno de nuestros padres está amenazado, nosotros también.

Naturalmente, todo esto es relativo, y lo que acabo de explicar no se produce en términos absolutos. Pero lo entenderemos si lo vemos de esta manera. El miedo hace que las personas estén en supervivencia. Hace que no se atrevan a mover ficha. Que se conformen con lo que les dan o con lo que tienen, puesto que así sobreviven. Esto es terrible para las personas, pero magnífico para los que quieren controlarlas. La historia está plagada de ejemplos en los que el poder se ha instaurado a través del miedo y así a gobernado al pueblo. Meter miedo ha dado muy buenos resultados y muchísimos beneficios.

En la actualidad de 2016, el mundo está caminando hacia un clima de miedo. Siempre hubo guerras, ahora también. Lo que ha aparecido como novedad es la guerra encubierta en unas cuantas variedades generadas por grupos terroristas, corporaciones multinacionales sin escrúpulos, narcotraficantes, especuladores, lobbies, ciberterroristas, políticos corruptos… Hay muchas zonas a las que da miedo viajar. Pobreza y hambre también son sinónimos de miedo. Hay muchos países en los que se vive con miedo. Personas que viven acosadas en su propio territorio. Como vemos, hay muchos elementos que nos están metiendo el miedo en el cuerpo, en las familias, en el ambiente en el que vivimos y, sobre todo, en el que criamos a nuestros hijos y nietos.

Hace años me surgió la frase “el amor es el antídoto del miedo” trabajando con un paciente. Desde entonces la utilizamos de forma cotidiana en terapia, y por eso la traigo aquí.

Necesitamos AMOR, mucho amor. ¡Hagamos el amor con el mundo! Podemos escuchar al otro con amor, ofrecerle nuestra ayuda y apoyo, tenerle en cuenta, abrazarle, podemos hacer mucho. Todos podemos hacer algo para mejorar nuestro entorno y así cambiarlo y que se vaya extendiendo el amor por el mundo. Así habrá más posibilidades de que más personas puedan dejar de sobrevivir y comiencen a vivir.

José Francisco Zurita

Estudié medicina porque quería ayudar a las personas a dejar de sufrir y mejorar sus vidas. Trabajando ya como médico, hace más de treinta años, en una comunidad terapéutica de toxicómanos, me di cuenta de que mis pacientes necesitaban algo distinto a los medicamentos que yo podía recetar. Descubrí entonces la psicoterapia humanista y me formé en varias escuelas. Con los años creé una metodología propia: la Psicoterapia Humanista Integrativa, que ejerzo y enseño en el Instituto Galene. Trabajando con mis pacientes a nivel emocional profundo, siento que hago la medicina que siempre soñé hacer. Mi primer libro lo publiqué hace 25 años en España, México y Portugal, Te lo digo porque te quiero, que acabamos de actualizar y publicaremos de nuevo en España. Después vinieron Me gusta crecer a tu lado, Gosto de fazer amor y, ya en colaboración con mi mujer, Macarena Chías, El duelo terapéutico y EmocionArte con los niños. Hace ya 14 años fundamos la revista de psicoterapia electrónica Bonding, ahora reconvertida en blog, que dirijo y en la que escribo mensualmente. Desde el mes de mayo de 2016 colaboro publicando los artículos de este blog en El Huffingtonpost.

You may also like...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *